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Woman Collage

Varia invención: 1980 – a la fecha

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Oniroscopio

Collages (1980 – a la fecha)

He aquí el collage –una vez más las lecciones de Max Ernst– visto como un aparato escrupulosamente exacto para medir en nuestros sueños la capacidad que tenemos de ser felices. No por causalidad el primer collage moderno del que tenemos noticia, hecho por Picasso en 1908, lleva el título profético de El sueño. Y recordemos de paso la observación de De Quincey en relación al comedor de opio: el opio no le puede dar sueños interesantes sino al que tiene ya el poder de soñar interesantemente. Así lo hizo Max Ernst en su novela-collage: Rêve d'une Petite Fille quie Voulut Entrer au Carmel (Sueño de una niña que quería entrar a Carmel). Páginas brillantes o sombrías que pueden revelar, mejor que ninguna otra cosa, la naturaleza peculiar de nuestros sueños, dijo André Breton en el prólogo a La femme 100 têtes, otra de las célebres novelas-collage de Max Ernst. ¿Qué es ilusión, qué es realidad? Oniroscopio: el arte de soñar.

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Escrituras

Collages (1980 – a la fecha)

La unión de las artes visuales y la escritura es tan vieja como el nacimiento de esta última. Los dibujos que los antiguos chinos comenzaron a hacer en las conchas craqueladas de las tortugas con fines adivinatorios dieron lugar a los primeros ideogramas. Y en Oriente –sobre todo en China y Japón– al arte de la caligrafía –es decir: la escritura trabajada como imagen– es tan valorado como el resto de las artes. Por lo que toca a la moderna tradición del collage, cabe decir que la escritura se vio involucrada desde el principio, en los primeros collages de Picasso y Braque donde incorporaron periódicos y anuncios, así como en los collages de los constructivistas rusos y de los dadaístas. Apenas si es natural que, siendo yo un poeta, me haya interesado por la escritura en los collages. El juego sigue…

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Paisajes

Collages (1980 – a la fecha)

Simplificando al máximo, se podría decir que en la pintura sólo han existido dos géneros: uno formado por aquellas obras en las que predomina la vertical, bien sea porque el formato la acentúa o bien porque lo hace la composición; y otro donde predomina la horizontal. El primer género –el vertical– es el de los personajes. El segundo es el paisaje. Las imágenes más antiguas que conocemos son geométricas, seguidas casi inmediatamente de animales, luego de seres humanos y mucho más tarde, los paisajes. De ser el fondo de frescos, tablas y telas, pasaron a ser el tema mismo de la imagen. Un paisaje es un estado del alma, yl horizonte no deja lugar a dudas: siempre habrá un nuevo paisaje.

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Rostros

Collages (1980 – a la fecha)

Dice el Maestro Eckhart que cualquier rostro, ante un espejo, se ve de grado o por fuerza reflejado en él, pero que su verdadera naturaleza no aparece en la imagen: sólo la boca, la nariz y los ojos. Sólo los rasgos que se ven en el espejo. Estos rasgos reproducidos desde hace miles de años nos han acompañado, inquietado, encantado y confundido… pero también nos han expresado. La forma de los rostros, dentro de su variedad y por su propia naturaleza, es una mezcla de elementos verticales –la nariz, el cuello, el pelo– y elementos horizontales: los ojos, las cejas y la boca. Todos son iguales, pero cada rostro es único. Cada rostro es un paisaje.

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Bellezas

Collages (1980 – a la fecha)

Desde que somos lo que somos la belleza nos ha obsesionado como si fuera algo crucial… como si en ella nos fuera la supervivencia. La belleza de las mujeres, en particular, ha sido para los varones de la especie un faro que ha guiado lo mismo las más altas cimas del arte que guerras espantosas, como todas. Baste pensar en la Iliada y en Helena de Troya, la hija más hermosa de Zeus. En estos collages rindo homenaje a la belleza femenina. Y no se trata –como hicieron los surrealistas– de poner a la mujer en lo más alto en calidad de Musa y admirarla y adorarla, siempre y cuando no se baje de su pedestal. Tampoco se trata de agredir su belleza, como lo hicieron tantos en el siglo XX, desde Picasso hasta De Kooning. Menos aún se trata de exhibirla como mercancía, como lo hizo cínica y/o críticamente el Pop Art. No. Los tiempos han cambiado. Ojalá que la manera de ver estas imágenes, también.